AC/DC - Stiff Upper Lip

Enviado por El Marqués el Mar, 06/12/2011 - 10:48
12

1. Stiff Upper Lip
2. Meltdown
3. House of Jazz
4. Hold me Back
5. Safe in New York City
6. Can´t Stand Still
7. Can´t Stop Rock ´n´ Roll
8. Satellite Blues
9. Damned
10. Come and Get it
11. All Screwed Up
12. Give it Up

El mayor acierto de “Stiff Upper Lip” fue siempre el título. Si alguien podía a esas alturas mirar a cualquiera con ese gesto de superioridad, esa mueca de desdén que es el labio superior elevado, eran AC/DC.

Mil veces habremos hablado de la categorización de AC/DC como grupo heavy, a pesar de sus profundas raíces Blues y Rock´n´Roll, y fue este bagaje el que libró a los australianos del ostracismo al que se vieron sometidas todas las grandes bandas metálicas en la década de los noventa. Los seguidores del Grunge y el Rock Alternativo percibían ese componente rockero en las canciones de los hermanos Young, y a nadie le parecía raro alternar las escuchas de “Nevermind” con las de “Powerage”.

Es curioso que su momento más bajo de popularidad tuvo lugar hacia 1985, en pleno auge del mejor Heavy Metal, cuando publicaron “Fly on the Wall”, y la parroquia a la que teóricamente pertenecían no se mostró muy interesada en aquel disco. El metalero puro estaba acostumbrado a que sus bandas entregaran una obra maestra tras otra, y el disco de la mosca resultó ser muy machacón, con una producción muy terrosa, canciones que sonaban a “deja vu”, y más relleno del aconsejable.

La autenticidad y la esencia de AC/DC son tan fuertes que aguantaron y supieron adaptarse a los gustos de las nuevas generaciones de oyentes. Angus y Malcolm siempre han sido inteligentes, y sabían calcular cada paso que daban. En el 92, con Judas y Maiden convulsos por las disensiones internas, ellos hacían botar estadios enteros al ritmo de “Thunderstruck”, y en el 95, mientras Steve Harris se empeñaba en colarle a las emisoras de radio singles de 10 minutos de duración, -ahí Steve, fiel a tus principios, a ver si pinchan tu “Sign of the Cross” entre un tema de tres minutos de Foo Fighters u otro de 90 segundos de Rancid-, AC/DC se aliaban con el productor de moda Rick Rubin y grababan “Ballbreaker”, su mejor trabajo en los últimos veinte años.

“Stiff Upper Lip” fue la continuación, mediando un intervalo de cinco años respecto a “Ballbreaker”. Tras la alegría que nos había deparado el álbum de la bola de demolición, con AC/DC en el top de los clásicos indiscutibles de todos los tiempos junto a los Stones, Zeppelin o Pink Floyd, el álbum de 2000 recibió una gran acogida, y la alegría de tenerles de vuelta hizo de la gira mundial un nuevo éxito, con sold outs y necesidad de añadir fechas en todas las grandes ciudades del planeta.

Escuchado once años después, es un muy buen disco, donde el inconfundible sonido de esos ritmos, esa voz y esas guitarras nos vuelve a cautivar, pero no es de los mejores trabajos del quinteto. Era grande contar con Phil Rudd, que había vuelto en el 95, y escuchar al line up de “Back in Black” y “For Those About to Rock”. Seguramente la base rítmica, que en AC/DC la forman no dos sino tres personas, sea la mejor que ha existido en el mundo del Rock. La espectacularidad escénica de Angus, toda su pirotecnia guitarrera, y las características voces primero de Bon, luego de Brian, se han sustentado siempre en el irresistible armazón creado por los arquitectos Malcolm, Rudd y Cliff Williams, y en este disco es una gozada disfrutarlos de nuevo.

En “Stiff Upper Lip” tenemos grandes canciones como la titular, la infecciosa “Meltdown”, la buenísima “Hold me Back” con Angus pellizcando las cuerdas al estilo “Put the Finger on you” o “Sink the Pink”, los fabulosos ejercicios de vibrato acedeciano que son “Can´t Stand Still” y “Can´t Stop R´n´R”, o el soplo de energía final que son “All Screwed Up” –tremenda la segunda parte-, y “Give it Up”.

El resto, esas “Damned”, “Come and Get it” … me resultan más ramplonas, y en “House of Jazz” recuperan el tono ralentizado que en temas más antiguos como “Boogie Man” y la inmortal “The Jack” quedó de maravilla, pero aquí pegan un gatillazo y terminan aburriendo.

Seguramente la pieza más recordada es “Safe in New York City”, otro temazo de esos cuyo ritmo se te mete dentro y te pone a taconear contra el suelo sin darte cuenta. Esta canción se vio envuelta en una ligera polémica más bien ridícula, aunque comprensible si tenemos en cuenta ciertos acontecimientos. Cuando los terroristas derribaron las Torres Gemelas de Manhattan en 2001, el Departamento de Seguridad americano elaboró una lista con una serie de canciones sobre vuelos y catástrofes que se recomendaba no hacer sonar por la radio, con el fin de no herir la sensibilidad de la castigada población neoyorquina. Recuerdo por ejemplo la inclusión del tema “Learning to Fly” de Tom Petty, junto a ¡todas! las canciones de Rage Against the Machine, y por supuesto la que nos ocupa.

Es una mera anécdota, pero bueno, en aquellos días seguro que ni al bueno de Brian Johnson le apetecía entonar un tema donde se repite más de cincuenta veces aquello de “I Feel Safe in New York City/ I Feel Safe in New York City…”

Brian Johnson: Voz
Angus Young: Guitarra solista
Malcolm Young: Guitarra rítmica, coros
Cliff Williams: Bajo, coros
Phil Rudd: Batería

Sello
Albert Productions